La represa hidroeléctrica de ITAIPÚ

¿Y por qué no cruzar nuevamente otra frontera y poner otro sello en nuestro pasaporte? Pasar un día en Paraguay es bastante fácil si se está en Puerto Iguazú. La ciudad más cercana a la aduana es Ciudad del Este, con 320.000 habitantes es la segunda ciudad más importante del Paraguay, por su población y por su desarrollo económico. Y es que esta ciudad es la tercera mayor zona de libre comercio del mundo, después de Miami y Hong Kong.

Pero nuestro objetivo no eran las compras, sino la visita a Itaipú, la central hidroeléctrica más grande de los hemisferios Sur y Occidental, y la segunda más grande del mundo, siendo solo superada por la Presa de las Tres Gargantas, en China.

Itaipú (del guaraní, ‘piedra que suena’), es una empresa binacional entre Paraguay y Brasil, en su frontera sobre el río Paraná. El área implicada en el proyecto se extiende desde Foz do Iguaçu, en el Brasil, y Ciudad del Este, en el Paraguay. El lago artificial de la represa contiene 29.000 Hm³ de agua, con unos 200 km de extensión en línea recta, y un área aproximada de 1.400 km². Con un coste de 15.000 millones de €, la represa de Itaipú posee una potencia de generación electrohidráulica instalada de 14.000 MW, con 20 turbinas generadoras de 700 MW. En el año 2000 tuvo su récord de producción con 93.400 de GWh, generando el 95% de la energía eléctrica consumida en Paraguay y el 24% de la de Brasil.

Y algunos datos más que impresionan son los siguientes:

- El ritmo de trabajo de Itaipú permitiría construir un edificio de 20 pisos cada 55 minutos.

- El volumen total de hormigón de Itaipú es 15 veces mayor que el utilizado en el Eurotúnel. Podrían construirse 210 estadios como el Maracaná (Rio de Janeiro).

- El volumen total de tierra y roca removidas en Itaipú es el equivalente a más de dos veces el Pao de Açucar (Rio de Janeiro).

- El hierro y acero utilizados en Itaipú serían suficientes para construir 380 Torres Eiffel (París).

- El vertedero de Itaipú (por donde baja el caudal de agua) tiene la capacidad para descargar un caudal 40 veces superior al promedio de las Cataratas de Iguazú.

- La altura máxima de la presa principal equivale a un edificio de 65 pisos.

Una vez más, una muestra del poder de la intervención humana en la naturaleza.

_MG_3992.JPG

ITAIPU

Número de fotos:13
Tamano total:2.36 MB

Print Friendly

Cataratas de Iguazú

La siguiente visita eran las Cataratas de Iguazú, otra de las maravillas del viaje. Nos alojamos en Puerto Iguazú, el pueblo argentino más cercano a ellas. La primera tarde fuimos al mirador del Hito de las 3 Fronteras, el punto de confluencia de los ríos Uruguay y Paraná, y desde donde se pueden ver los 3 países simultáneamente, cada uno en su territorio: Brasil, Paraguay y Argentina, donde nos encontrábamos.

Al día siguiente ya fuimos al parque nacional. Empezamos a andar por el “sendero verde” hasta la primera estación del mini-tren, y ya ahí pudimos ver un tucán y algunos coatis, unos marsupiales típicos de la zona que están muy acostumbrados a la presencia humana. Desde ahí, y pasando por las pasarelas inferiores, vimos pequeños saltos hasta llegar al “Salto Bosetti”, impresionante por poder verlo de tan cerca y quedar empapados por sus aguas. Seguidamente llegó la “Gran Aventura”, un recorrido de 12 minutos en lancha que nos acercó a dos cascadas, muy próximas a la Garganta del Diablo, hasta ponernos casi literalmente debajo de ellas y, consecuentemente, acabar empapados hasta lo más profundo de nuestras… vestimentas.

Una vez ya fresquitos para seguir el recorrido, nos dirigimos a las pasarelas superiores, que nos permitieron ver otra perspectiva de la caída de esas poderosas aguas, increíble! Y desde allí cogimos el mini-tren, que nos llevó hasta la Garganta del Diablo, una angosta garganta que concentra el mayor caudal de las Cataratas del Iguazú, siendo a su vez éstas las de mayor caudal del mundo. Ese enclave ensordecedor nos dejó sin aliento.

Al día siguiente visitamos las cataratas del lado brasileño. Nos habían dicho que ese lado era menos impactante que el argentino, que únicamente ofrecía unas vistas generales de las cataratas. Pero no fue así. Si bien el recorrido empezaba por unas pasarelas que, en efecto, ofrecían esas maravillosas vistas, finalmente acababa en un mirador, donde pudimos refrescarnos nuevamente, debido a la proximidad de otro salto muy próximo a nosotros. Y desde el extremo de la pasarela teníamos nuevamente ante nosotros la gran Garganta del Diablo, un poco más alejada que el día anterior, eso sí.

Durante el recorrido en ambos lados de las cataratas nos fuimos encontrando con numerosos coatis en busca de comida e innumerables mariposas de distintas formas y colores.

Otra experiencia única, sin duda merecedora para ser elegida una de las “Siete Maravillas Naturales del Mundo” (título que se les dio, provisionalmente, el 11 de noviembre de 2011).

Desde la lancha

Iguazú - Argentina

Número de fotos:28
Tamano total:5.69 MB


DSCN6569.JPG

Iguazú - Brasil

Número de fotos:14
Tamano total:2.78 MB

Print Friendly

Rosario, la “Barcelona argentina”

Rosario, situada en el centro-este de Argentina y con un millón de habitantes, es la tercera ciudad más grande del país, después de Buenos Aires y Córdoba. También se le llama la “Barcelona argentina”, debido a los conflictos obreros que tuvieron lugar a principios del siglo XX y, especialmente, por la importante presencia anarquista en ellos. Más tarde, a finales del siglo XX, se retomó el apodo aludiendo al desarrollo económico y cultural de la ciudad. Está situada sobre la margen occidental del río Paraná, en la Hidrovía Paraná – Paraguay. Sobre dicho río está enclavado un puerto de 140 ha que maneja cargas de todo tipo. ¡Es impresionante ver pasar barcos de 170 o 200 metros cargados hasta los topes!

La planificación urbanística de la ciudad también nos recordó mucho al Eixample de Barcelona, pero ahí, ese barrio es conocido como “el centro”, y una parte de él, como el “barrio pichincha” :)

Llegamos a la ciudad un poco cansados (quizá por el calor abrasador), a pesar de que esta vez, el trayecto en autobús solamente había sido de 4 horitas. Cuando salimos por la noche a dar una vuelta por el centro, nos impactó la grandeza del Monumento a la Bandera que tienen en esta ciudad. Un conjunto monumental, compuesto por una torre de 70 metros de altura con mirador en la cima, una cripta en homenaje al General Manuel Belgrano, un Patio Cívico, unas estatuas dentro de unos pequeños estanques a lo largo del paseo de entrada y el Propileo. Y por momentos, se iba acercando mucha gente a ese lugar, eufóricos por la victoria de su equipo de fútbol, el Boca Juniors. ¡Vaya festival para darnos la bienvenida!

Al día siguiente nos dispusimos a visitar la ciudad, a pesar de que el termómetro marcaba alrededor de 30ºC… para derretirse! Anduvimos a lo largo del río Paraná hasta llegar al Parque España, pasamos por delante de la casa natal de Ernesto Guevara y visitamos las obras de arte contemporáneo del MACRO (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario). Desde allí, nos deleitamos con las vistas del río y el Puente Rosario-Victoria, que une estas dos ciudades, a lo largo de 60 km. También paseamos por el Boulevard Oroño, una de las arterias de la ciudad, que aún conserva históricas casonas y mansiones de las familias adineradas del siglo XX. Y llegamos al inmenso Parque de la Independencia, que alberga un gran lago artificial, un hipódromo, el rosedal, el jardín francés, tres museos y el estadio municipal, entre otros. De vuelta al hostal, pasamos por la Avenida Pellegrini y disfrutamos de un helado en la popular heladería “Bajo Cero”, mmmm…. Sin embargo, el monumento al Che, en el Parque Irigoyen, nos defraudó un poco, ya que da la sensación de estar algo “dejado”.

Una ciudad más en nuestro recorrido, ya teníamos ganas de volver a respirar naturaleza en estado puro…

Monumento Nacional a la Bandera

Rosario

Número de fotos:20
Tamano total:4.49 MB

Print Friendly

Colonia (Uruguay)

Aprovechando la proximidad de Argentina con Uruguay, nos aventuramos a realizar una excursión de un día a Colonia del Sacramento. Hay una hora en barco desde Buenos Aires a esta ciudad, ubicada al suroeste de Uruguay y sobre la ribera norte del Río de la Plata.

Dimos un paseo por el casco histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1995 al ilustrar la fusión exitosa de los estilos portugués, español y post-colonial. Se caracteriza por sus calles angostas de piedra, que resaltan su tradición militar. Una de las más conocidas es la “Calle de los Suspiros”. Subimos al faro, construido en 1857 y con 34 metros de altura sobre el nivel del mar, desde donde pudimos tener una vista panorámica de Colonia y del río.

Aunque esta ciudad dispone de ‘playas’ sobre el Río de la Plata, las aguas son marrones por la carga de sedimentos que trae el río por esa zona, vamos, que no apetece demasiado darse un bañito…

La historia de Colonia ha pasado por multitud de ocupaciones de distintos países, cosa que se ve hoy reflejada en su combinación de estilos. Fue Juan Díaz Solís en 1516, el primer conquistador que llegó oficialmente al Río de la Plata. Lo denominó “Mar Dulce”, porque pensó que era demasiado ancho para tratarse de un río. En enero de 1680, los portugueses iniciarían 100 años de ocupación, fundando Colonia del Sacramento, al mando de Manuel Lobo. A 7 meses de ser fundada, los españoles con guaraníes y criollos tomaron la colonia portuguesa a sangre y fuego. Empezaría otro capítulo: los españoles conquistándola por las armas y los portugueses por la diplomacia por más de un siglo de idas y vueltas y más de diez cambios de mano. Desde 1735 a 1737 Colonia sufrió un terrible sitio por parte de las fuerzas españolas de Buenos Aires. Y más tarde, se tuvieron que enfrentar a una temible flota anglo-portuguesa que atacó la ciudad. A principios del siglo XIX hubo otra invasión inglesa, pero pronto empezó la Revolución por la Independencia, que tuvo varios líderes, y pese a un lapso de 10 años de volver a ser ocupada por Portugal, en 1828 quedó definitivamente bajo soberanía del Estado Oriental del Uruguay.

Durante el paseo por el casco histórico de la ciudad pudimos observar que la cultura del mate no sólo se da en Argentina: prácticamente todos los uruguayos que vimos por la calle llevaban su mate y su termo bajo el brazo, y los más prácticos llevaban todo el kit en un bolso-mochila de cuero especialmente diseñado para cargarlos, todo un sector por explotar!

Calles

Colonia

Número de fotos:9
Tamano total:2.09 MB

Print Friendly

Mi Buenos Aires Querido…

Después de estar entre montañas, escuchar los cantos de los pájaros y rodearnos de fauna variada, nos adentrábamos a ritmo de tango en una ciudad con 13 millones de habitantes, la segunda mayor urbe de toda Sudamérica. A pesar de su intenso tráfico y ajetreo, Buenos Aires tiene algo que nos enganchó. Pasamos casi una semana en la capital de Argentina, y pudimos hacernos una mínima idea de cómo es la ciudad, gracias a las “pateadas” que nos metimos día tras día.

- Nos acomodamos en un hostal del barrio de San Nicolás, y nuestra primera experiencia en la gran urbe fue comer pizza en Guerrín, sin duda una de las mejores cadenas de pizzerías de Bs As.

- Recorrimos el barrio de Microcentro por las calles comerciales de Florida y Lavalle, repletas hasta los topes de gente. Llegamos hasta el barrio de Retiro y pasamos por la Plaza San Martín.

- La Avenida 9 de julio tiene 7 carriles por cada sentido: es una de las avenidas más anchas del mundo! Y en uno de sus extremos se encuentra el Obelisco, uno de los iconos de Buenos Aires.

- Para llegar a la Plaza de Mayo pasamos también por el Cabildo de la ciudad, su Catedral Metropolitana (de estilo neoclásico) y la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo de la República Argentina. Llegamos hasta el popular barrio de San Telmo y en su plaza principal, la Plaza Dorrego, pudimos gozar de un espectáculo de tango en directo… idílico! También nos encontramos con la pequeña niña, espejo de la clase media latinoamericana y de la juventud progresista, preocupada por la humanidad y la paz mundial, más conocida como Mafalda, y nos sentamos con ella en un banco, pero no nos dijo ni “mu”.

- También paseamos por el barrio de La Boca y su típica y colorida calle Caminito, repleta de una amplia oferta gastronómica y de souvenirs, vamos, dirigido única y exclusivamente al turista… Y por despiste acabamos cerca del Mercado de Abastos, que mantiene el edificio original de antaño, pero en su interior hay un moderno centro comercial y hasta un parque de atracciones!

- Paseamos por Puerto Madero, uno de los barrios más exclusivos de Bs As, a orillas del Río de la Plata. Pasamos por el Puente de la Mujer, del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, y visitamos las entrañas de la Fragata Sarmiento, el primer buque escuela de Argentina, de 1897. Entre grandes avenidas y altos rascacielos llegamos hasta la Fuente de las Nereidas, y deleitamos otra de las mejores comidas argentinas: un churrasquito completo, es decir, un bocadillo de ternera con ensalada, huevo, queso y chimichurri, entre otras salsas… delicioso!

- El Cementerio de la Recoleta (en el barrio de su mismo nombre) era de obligada visita, como también fue ver cuán sencilla es la tumba de Eva Perón en comparación con otros monumentales mausoleos del cementerio. Pasamos también por la Plaza de las Naciones Unidas y pudimos ver la escultura metálica Floralis Genérica, del arquitecto argentino Eduardo Catalano.

- Una de las noches entramos gratis al Teatro Colón para ver una obra de ballet clásico, impresionante! Y cenamos un asadito y tomamos unas “copichuelas” entre amigos vascos y porteños, toda una experiencia!

- El barrio de Palermo también era de obligada visita, así como el Museo de Evita. Y realmente nos sorprendimos al ver lo inmenso que puede llegar a ser un parque urbano como el Parque Palermo, que alberga el Jardín Botánico, el Zoológico, el Rosedal, varios lagos… vamos, para pasar más de un día de “pic-nic”!

Y para desconectar un poco del ajetreo de la capital, fuimos de visita de un día a Tigre, un pequeño pueblo situado en el delta del río Paraná.

También hicimos otra excursión de un día a Colonia, pero para ello ya tuvimos que cambiar de país (Uruguay), así que lo explicaremos en otra entrada.

Cabe decir que Buenos Aires nos enamoró, su diversidad, su grandeza, sus gentes, su magnífica (pero llena de “chorizos”) red de Subte (el metro)… A pesar de que básicamente visitamos lo más turístico, también tuvimos unas pinceladas de autenticidad, al tener la compañía de una magnífica lugareña con nosotros, que incluso nos invitó a su casa a tomar mate!

Y al marchar no nos podíamos quitar de la cabeza el tarareo del tango probablemente más conocido mundialmente del gran Carlos Gardel: “Mi Buenos Aires querido cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido”, na na na naaaa…

El Obelisco

Buenos Aires

Número de fotos:43
Tamano total:9.88 MB

Print Friendly

Ballenas y pingüinos en Puerto Madryn

¡Qué dilema tuvimos para decidir si ir o no a Puerto Madryn! Estábamos a finales de noviembre, y sabíamos que la temporada de ballenas acababa en diciembre, así que no era seguro tener la suerte de ver ese “peazo” animal cerca de nuestra lanchita… Pero corrimos el riesgo, ¡y fue lo mejor que hicimos!

Puerto Madryn es una población costera, bastante cara, y sin ningún atractivo en especial. Es el punto de partida para visitar la Península Valdés, donde conviven una gran variedad de aves y animales marinos.

Teníamos buena compañía: una argentina, una pareja estadounidense y otra vasca, ahí va la ostia, pues! Teníamos un par de coches de alquiler para recorrer toda la península (unos 400km en total en un solo día), así que allá que empezamos la ruta!

Primera parada: Puerto Pirámides, un pueblecito donde se encuentran todas las compañías que ofrecen avistaje de ballenas. Salimos en lancha motor hacia el golfo donde suelen estar las hembras cuidando de sus ballenatos para pasar los primeros meses de crianza. Y allí estaban, sacando la cola, saltando, respirando por el espiráculo (el orificio que tienen en la parte superior), aproximándose a nuestra lancha y ¡pasando incluso por debajo de ella! ¡Hemos de reconocer que es impresionante ver a una ballena Franca Austral de tan cerca!

Los ejemplares de esta especie suelen medir entre 12 y 15 metros, siendo las hembras un poco más largas y robustas. Los ballenatos nacen midiendo entre 4 y 5 metros, y crecen unos 3 cm al día. Se estima que pesan entre 30 y 50 toneladas, y las crías, entre 1 y 3 toneladas, alimentándose únicamente de leche materna. Las adultas se alimentan especialmente de krill, que atrapan gracias a sus barbas que forman un filtro. Avanzan con la boca abierta para que el agua ingrese por el frente de su boca y, al salir por los costados, el krill queda atrapado para su posterior digestión. Las Ballenas Francas Australes realizan dos migraciones. Entre abril y junio empiezan a llegar los primeros ejemplares a esta zona, buscando golfos y bahías para su reproducción. Para fines de diciembre ya todos los individuos han migrado a las zonas de alimentación, dentro del círculo polar antártico.

La segunda parada fue Punta Norte, ya había pocas probabilidades de ver orcas a lo lejos, pero lo que sí pudimos ver fue a una colonia de elefantes marinos “espachurrados” en la orilla de la playa y algún león marino con su torso erguido. ¡Y un armadillo! Un animal prehistórico, muy común también en ese lugar del parque.

La tercera parada fue la colonia de Caleta Valdés, donde anidaba una colonia de pingüinos magallánicos muy graciosos y que pudimos ver bastante de cerca.

Y la última parada del día fue Punta Cantor, pero ya era bastante tarde y no conseguimos ver ningún otro animalito nuevo.

Cabe destacar que por la ruta, a lo largo de los caminos de ripio del parque natural, pudimos ver ovejas, guanacos y algunas aves del lugar, bastante variopintos todos ellos.

Al día siguiente tocaba otra experiencia inolvidable: caminar entre pingüinos en Punta Tombo. Fue realmente surrealista ceder el paso a unos animalitos tan pequeños y patosos al andar, observar como bajaban todos en tropel hacia la playa, como se daban un chapuzón en las aguas del Atlántico y ver una explanada llena de millones de agujeros donde anidan. ¡Espectacular!

A partir del mes de septiembre los pingüinos de Magallanes llegan por millares a este lugar para reproducirse (en general, ponen dos huevos, pero solamente sobrevive uno) y criar a sus pichones.

¡Fue un fin de semana inolvidable y con una grata compañía!

¡Mueve la colita!

Puerto Madryn

Número de fotos:16
Tamano total:3.95 MB


Pingüino de Magallanes

Punta Tombo

Número de fotos:12
Tamano total:3.02 MB

Print Friendly

La conquista del cerro Fitz Roy

Y nos recomendaron ir al Chaltén, un paraíso para montañeros, y hacer un trekking por el cerro Fitz Roy, una montaña de 3.375 metros. Nos arriesgamos a intentarlo, a pesar de su “microclima” y del mal tiempo que suele hacer en ese pequeño pueblo (que tan solo tiene 26 años de antigüedad).

Y ahora un poquito de feedback: El nombre Chaltén proviene del ahónikenk o lengua tehuelche y significa “montaña humeante”, debido a las nubes que casi constantemente coronan su cima, lo que unido a la denominación ancestral ha llevado a creer erróneamente que se trataba de un volcán. La montaña es considerada sagrada para los indígenas locales y forma parte de su cosmogonía. El Dr. Francisco Pascasio Moreno la bautizó como Fitz Roy el 2 de marzo de 1877 en honor al capitán del HMS Beagle, Robert Fitz Roy, quien recorrió el río Santa Cruz en 1834.

La mañana amaneción sin lluvia, que ya fue un logro, y con la cumbre del cerro medio despejada, que se podía ver a lo lejos. Empezamos el trekking subiendo uno de los cerros que rodean la población, y pudimos disfrutar de una vista bastante despejada de El Chaltén, de su río y de su idílico entorno. Demoramos unas 2 horillas en llegar sin ninguna dificultad a la falda de la montaña. Faltaba el tramo más duro: subir un desnivel importante por un sendero rocoso y desigual, granizando y con un viento considerable. Pero como todos los trekkings, valió la pena! El lago de los Tres es espectacular, aunque uno de ellos estuviera completamente helado (¡parecía un manto de nieve!). Del lado oeste, se veía el glaciar entre las montañas y otro lago azul turquesa, pero no pudimos quedarnos mucho rato porque el viento era demasiado fuerte, literalmente, nos desequilibraba!

También dimos un paseo hasta el “Salto del chorrillo”, una cascada de 20 metros que no tiene nada de “-illo” y mucho de “-azo”, porque aquello era un gran “chorrazo”.

Como anécdota, durante la subida a Enric se le rompieron los cordones de las botas de trekking y algunos agarres. Después de acabar la subida y regresar al pueblo, pudo encontrar un lugar donde le reparasen sus botas de trekking descosidas!

Lago de los Tres

El Chaltén

Número de fotos:6
Tamano total:1.63 MB

Print Friendly

Encantados de conocerte, Perito Moreno

Otro paso fronterizo, otros paisajes nuevos que nos esperaban. Esta vez entramos al nuevo país, Argentina, por el sur, es decir, por la Patagonia argentina. Y la primera parada es El Calafate, ciudad construida básicamente para atender a los turistas que venimos a visitar el glaciar Perito Moreno, entre otros.

Francisco Pascasio Moreno (1852-1919) fue un explorador argentino que, ya de joven, realizó exploraciones al sur de su país, con el afán de descubrir y explorar tierras inhóspitas (la “tierra maldita” de Darwin) como la Patagonia, que acabó siendo su objetivo fundamental.

Así que allá vamos, a conocer otra de las maravillas de este viaje. Una hora en autobús nos separan del único glaciar en el mundo que continúa creciendo, con una media de 2 metros al día y 700 metros al año.

Cuando llegamos a las inmediaciones del parque, damos un paseo en barco, el cual se aproxima por el brazo Rico del lago Argentino hasta la pared oeste del glaciar. Las vistas desde ahí son impresionantes: una pared enorme de hielo ante nosotros, con una altura que varía entre los 40 y 60 metros desde la superfície, y que tiene una profundidad por debajo del nivel del agua de unos 110 metros más: casi nada… Lo único que faltó en el recorrido fue que cayera algún trozo de hielo delante de nosotros, como es habitual.

Después hicimos la visita por el parque, que consta de un recorrido por diferentes pasarelas a distintos niveles, que muestran la pared frontal del glaciar desde un montón de perspectivas. Sin palabras. Admirar la grandeza de ese manto helado que baja de una montaña lejana no tiene precio. Y diferenciar los distintos tonos de azul de su pared es algo que entretiene un rato.

Y la espera tuvo su recompensa, y un trozo de hielo cayó, provocando un gran estruendo y una nube de polvo de agua subió desde la superfície.

Perito Moreno

El Calafate

Número de fotos:14
Tamano total:3.17 MB

Print Friendly

Puerto Natales y Torres del Paine

De Puerto Montt a Punta Arenas teníamos dos opciones: pasarnos 33 horas dentro de un autobús (la mayoría del trayecto por territorio argentino) o tomar un vuelo de 2 horas y perder un poco más de dinero pero ganar en tiempo y cansancio. Una vez en Punta Arenas tomamos un autobús de 3 horas hasta Puerto Natales, y durante el trayecto nos percatamos realmente de cuán al sur nos encontramos y de lo diferente de esta región respecto a las otras: pasamos por una planície donde abundan matorrales y rebaños de ovejas, con una luz natural azulada muy particular, como si hubiéramos cambiado el “modo” de nuestra visión y hubiéramos pasado al “modo tonos fríos”.

La pequeña ciudad de Puerto Natales tiene un aspecto parecido a una ciudad del norte de Europa, con casitas bajas de madera y un clima frío y, en ocasiones, ventoso. Esta localidad ha crecido a paso rápido durante los últimos años debido a la gran afluencia de visitantes dispuestos a aventurarse a recorrer el principal atractivo de la zona: el Parque Nacional Torres del Paine.

Alquilamos todo el equipo de acampada en la ciudad: tienda de campaña, sacos de dormir, esterillas, camping gas y juego de mini-ollas multiuso. Compramos la comida necesaria para 8 días, basada en pasta, arroz, sopas instantáneas, galletas, frutos secos y chocolate. No hace falta llevar agua, ya que todo el parque está lleno de riachuelos de donde se puede beber (¡yuhu! ¡un poco menos de peso!) Preparamos la ropa: sobre todo, chubasquero y pantalones impermeables (el clima en el parque es muy variable), guantes, gorro y unas buenas botas de trekking. Ya lo tenemos todo, ¡sólo nos falta vivir la aventura! ¡Haremos el Gran Circuito del parque!

1er día: 7’30 de la mañana, nuestro autobús sale rumbo al parque. Llegamos a la entrada (Laguna Amarga) y sobre las 10’15 nos ponemos en marcha. Durante las primeras dos horas tenemos las vistas de lejos de las Torres, pero pronto las tapa una montaña: esa será nuestra última etapa: lo bueno, se hace esperar. El paisaje es bastante peculiar: campos enteros de flores amarillas rodeadas de troncos de árboles quemados debido a un incendio reciente, singular combinación… Después de cruzar varios riachuelos y pensar que nunca vamos a llegar cargando una mochila de 20 kilos en la espalda, el campamento Serón se encuentra delante de nosotros. Han sido 6 horas y 10 km, aún no estamos acostumbrados a llevar ese peso.

2º día: empieza fuerte subiendo una montaña y bajando por su ladera rocosa con un fuerte viento que, a veces, incluso nos desestabiliza, pero las vistas a nuestra derecha del lago Paine son espectaculares. El resto del recorrido es básicamente plano, cruzando una pradera con riachuelos. La parte final es lo mejor: una subida que no deja ver donde va a finalizar hasta llegar a la cumbre y encontrarnos con ese magnífico paisaje del lago Dickson y el refugio de su mismo nombre. Han sido unas 6 horas y 19 km de recorrido.

3er día: subimos una montaña y dejamos atrás las espectaculares vistas del lago con sus grandes trozos de hielo que se han desprendido del glaciar que hay cerca. En esta etapa cruzamos un bosque frondoso y vemos pájaros carpinteros que pican sin cesar los troncos de los árboles. Para finalizar, un buen desnivel de rocas nos llevan hasta la laguna Gris y el glaciar Los Perros: wowwww…. Plantamos la tienda en el campamento Los Perros. Han sido unas 5 horas y 9 km.

4º día: el recorrido más duro con diferencia, ya nos lo habían advertido. Y amanece lloviendo, qué bien… Después de una hora de subida por un “bosque encantado” llegamos a la ladera rocosa de la montaña que tenemos que ascender. Y la lluvia se convierte en nieve y el viento azota fuerte. El ascenso es duro, a cada paso la nieve nos llega casi hasta las rodillas, y así durante casi 2 horas. Pero el descenso es más duro si cabe: al principio plantamos bien los pies, pero llega un momento en que resbalamos y bajamos de culo, qué bien… Y llega la parte del “rompepiernas”: bajar sin cesar miles de escalones por un bosque embarrado y resbaladizo. Sin embargo, la recompensa llega pronto, el enorme glaciar Grey se encuentra delante de nosotros, y las vistas que tenemos de su parte superior son espectaculares. Hacemos un parón para comer y coger fuerzas en el campamento Paso. Aún nos quedan unas tres horas hasta llegar al próximo campamento, Los Guardas, pero antes, por el camino, tenemos que usar una cuerda para poder subir la pared casi vertical, no mucho más tarde tenemos que hacer uso de una escalera de hierro y bajar de espaldas para superar otro desnivel del terreno, ¡qué precisión en cada escalón para que el pie no resbale! Han sido unas 11 horas en total y 18 km.

5º día: atravesamos un bosque hasta llegar al refugio Grey, esta vez tenemos vistas de la parte delantera del glaciar y podemos tocar el agua congelada del lago Grey. Hoy es un día de descenso, salvo en algunos tramos de ascenso por otra ladera, rocosa y con fuertes vientos, a lo largo del lago. Vemos cascadas y pequeñas lagunas. La parte final es espectacular: pasar del paisaje frío y gris del glaciar al valle florecido que desemboca en el lago Pehoé, de un azul intenso. Comemos en el refugio Paine Grande y seguimos 2 horas más hasta llegar al campamento Italiano. Ya nos encontramos en el recorrido del parque llamado “la W”, el que la mayoría de la gente hace. Han sido unas 8 horas y 22’6 km.

6º día: dos horas y media de ascenso por el valle del Francés, por una montaña rocosa y con un fuerte viento, hasta llegar al campamento Británico y al mirador de los Cuernos (unas montañas rocosas). Un enclave “de postal”, rodeados de montañas con algunas cumbres nevadas y el paso de un río caudaloso entre ellas. Esta etapa nos ha servido de descanso y recuperación de los dos últimos duros días: hemos hecho todo el recorrido sin mochila, ya que volvemos a dormir en el mismo campamento (el campamento italiano). En el camino de vuelta hemos visto algunas avalanchas de nieve que caían por las montañas. Han sido unas 4’5 horas y 15 km de recorrido.

7º día: pasamos por un sendero con el lago Nordenskjöld a nuestra derecha y las vistas de los Cuernos a nuestra izquierda. Seguimos ascendiendo y el paisaje cambia de nuevo: del verde-turquesa del lago a la ladera oscura y rocosa del profundo valle Ascencio. Pasamos por el campamento Chileno pero seguimos hasta llegar al campamento Torres, subiendo por un bosque lleno de escalones y cruzando varias veces el río por puentes hechos de troncos. Montamos la tienda y subimos al mirador de Las Torres. Es espectacular. Un lago verde coronado por las tres altas torres rocosas, aún con algo de nieve, y rodeados de enormes rocas. Han sido unas 10 horas y unos 17 km.

8º día: hay que presenciar el amanecer en las Torres para ver el cambio de tonalidades que el sol refleja en las rocas, y para ello hay que empezar a subir a las 5 de la mañana aproximadamente, aún de noche. No hay mucha suerte, las nubes tapan el sol, pero aún así, ha valido la pena volver a subir aquí. Ahora nos esperan 5 kilómetros de descenso en 2 horas hasta llegar a la hostería y 7’5 km en 2 horas más hasta llegar a la entrada, donde el bus nos llevará de vuelta a Puerto Natales. A nuestras espaldas quedan las increíbles vistas de las Torres.

No nos extraña nada que Torres del Paine sea unos de los parques con más renombre de toda Sudamércia. Ha sido un trekking increíble, el más largo y duro que hemos hecho hasta ahora (sobre todo por el peso), pero con una recompensa en cada etapa. Hemos comprobado que si hay ganas e ilusión, el cuerpo aguanta lo que le eches. Nos llevamos un muy buen recuerdo y buenas amistades que hemos hecho durante su recorrido.

Torres del Paine

Torres del Paine

Número de fotos:22
Tamano total:5.73 MB

Print Friendly

Isla Grande de Chiloé

Apenas 2 horas separan Puerto Montt del archipiélago de Chiloé. Situado en el sur de Chile (en la X región) comprende principalmente una gran isla, la isla Grande de Chiloé, además de gran número de islas e islotes menores.

El nombre ‘Chiloé’ es una transformación de ‘Chilhué’, la adaptación al español de chillwe, palabra que en mapudungun significa «lugar de chelles». Los chelles son aves blancas con cabeza negra, muy frecuentes en las playas y lagunas del archipiélago.

Después de cruzar en un transbordador durante unos 20 o 25 minutos se llega a Ancud, y un poco más al sur se encuentra Castro, capital de la Isla Grande de Chiloé. Mientras circulamos en coche por la carretera observamos casas constuidas con madera y de diferentes colores que nos llaman mucho la atención. La vegetación en toda la isla es también muy peculiar, parece un manto uniforme de color verde y amarillo. Lo más característico de la capital son los palacitos, las casas de madera elevadas que se sostienen con postes de madera en la orilla del mar.

Y es que la madera es la materia principal de construcción en Chiloé. Uno de los atractivos turísticos más destacables són las iglesias de madera de diferentes colores que se pueden encontrar por toda la isla. Algunas han sufrido varios incendios, pero siempre han sido reconstruidas, como la de Castro.

El clima en este archipiélago es frío y muy lluvioso, hay pocos días al año que no llueva un poco.

Otro atractivo turístico son las pingüineras que existen a lo largo de toda la isla. Los pinguinos Humbolt viven durante todo el año en el mar y sólo se acercan a tierra para incubar (por lo general, ponen solamente un huevo, y en ocasiones dos, pero sólo sobrevive uno de ellos) durante los 3 meses de primavera (de octubre a diciembre aproximadamente). Lo curioso de estos animalitos es que el macho y la hembra se turnan para cuidar y vigilar su huevo.

Como en toda isla, la gastronomía se basa en el pesacado y/o marisco, y Chiloé no es menos. El plato estrella de esta zona es el curanto, que consta de una variedad de mariscos, pollo, tocino, papas, chapaleles y milcaos (otros tipos de papas) y longanizas como el chorizo (¡casi ná!). Y la peculiaridad es la manera tradicional de cocinarlo: se cava un hoyo en la tierra y el fondo se cubre con piedras calentadas en una fogata. Cuando están al rojo vivo, se retiran los tizones, se colocan los ingredientes y se cubren con grandes hojas de pangue, nalca (plantas) o repollo. ¡El resultado es delicioso!

Palacitos en Castro

Chiloé

Número de fotos:14
Tamano total:3.51 MB

Print Friendly