De Puerto Montt a Punta Arenas teníamos dos opciones: pasarnos 33 horas dentro de un autobús (la mayoría del trayecto por territorio argentino) o tomar un vuelo de 2 horas y perder un poco más de dinero pero ganar en tiempo y cansancio. Una vez en Punta Arenas tomamos un autobús de 3 horas hasta Puerto Natales, y durante el trayecto nos percatamos realmente de cuán al sur nos encontramos y de lo diferente de esta región respecto a las otras: pasamos por una planície donde abundan matorrales y rebaños de ovejas, con una luz natural azulada muy particular, como si hubiéramos cambiado el “modo” de nuestra visión y hubiéramos pasado al “modo tonos fríos”.
La pequeña ciudad de Puerto Natales tiene un aspecto parecido a una ciudad del norte de Europa, con casitas bajas de madera y un clima frío y, en ocasiones, ventoso. Esta localidad ha crecido a paso rápido durante los últimos años debido a la gran afluencia de visitantes dispuestos a aventurarse a recorrer el principal atractivo de la zona: el Parque Nacional Torres del Paine.
Alquilamos todo el equipo de acampada en la ciudad: tienda de campaña, sacos de dormir, esterillas, camping gas y juego de mini-ollas multiuso. Compramos la comida necesaria para 8 días, basada en pasta, arroz, sopas instantáneas, galletas, frutos secos y chocolate. No hace falta llevar agua, ya que todo el parque está lleno de riachuelos de donde se puede beber (¡yuhu! ¡un poco menos de peso!) Preparamos la ropa: sobre todo, chubasquero y pantalones impermeables (el clima en el parque es muy variable), guantes, gorro y unas buenas botas de trekking. Ya lo tenemos todo, ¡sólo nos falta vivir la aventura! ¡Haremos el Gran Circuito del parque!
1er día: 7’30 de la mañana, nuestro autobús sale rumbo al parque. Llegamos a la entrada (Laguna Amarga) y sobre las 10’15 nos ponemos en marcha. Durante las primeras dos horas tenemos las vistas de lejos de las Torres, pero pronto las tapa una montaña: esa será nuestra última etapa: lo bueno, se hace esperar. El paisaje es bastante peculiar: campos enteros de flores amarillas rodeadas de troncos de árboles quemados debido a un incendio reciente, singular combinación… Después de cruzar varios riachuelos y pensar que nunca vamos a llegar cargando una mochila de 20 kilos en la espalda, el campamento Serón se encuentra delante de nosotros. Han sido 6 horas y 10 km, aún no estamos acostumbrados a llevar ese peso.
2º día: empieza fuerte subiendo una montaña y bajando por su ladera rocosa con un fuerte viento que, a veces, incluso nos desestabiliza, pero las vistas a nuestra derecha del lago Paine son espectaculares. El resto del recorrido es básicamente plano, cruzando una pradera con riachuelos. La parte final es lo mejor: una subida que no deja ver donde va a finalizar hasta llegar a la cumbre y encontrarnos con ese magnífico paisaje del lago Dickson y el refugio de su mismo nombre. Han sido unas 6 horas y 19 km de recorrido.
3er día: subimos una montaña y dejamos atrás las espectaculares vistas del lago con sus grandes trozos de hielo que se han desprendido del glaciar que hay cerca. En esta etapa cruzamos un bosque frondoso y vemos pájaros carpinteros que pican sin cesar los troncos de los árboles. Para finalizar, un buen desnivel de rocas nos llevan hasta la laguna Gris y el glaciar Los Perros: wowwww…. Plantamos la tienda en el campamento Los Perros. Han sido unas 5 horas y 9 km.
4º día: el recorrido más duro con diferencia, ya nos lo habían advertido. Y amanece lloviendo, qué bien… Después de una hora de subida por un “bosque encantado” llegamos a la ladera rocosa de la montaña que tenemos que ascender. Y la lluvia se convierte en nieve y el viento azota fuerte. El ascenso es duro, a cada paso la nieve nos llega casi hasta las rodillas, y así durante casi 2 horas. Pero el descenso es más duro si cabe: al principio plantamos bien los pies, pero llega un momento en que resbalamos y bajamos de culo, qué bien… Y llega la parte del “rompepiernas”: bajar sin cesar miles de escalones por un bosque embarrado y resbaladizo. Sin embargo, la recompensa llega pronto, el enorme glaciar Grey se encuentra delante de nosotros, y las vistas que tenemos de su parte superior son espectaculares. Hacemos un parón para comer y coger fuerzas en el campamento Paso. Aún nos quedan unas tres horas hasta llegar al próximo campamento, Los Guardas, pero antes, por el camino, tenemos que usar una cuerda para poder subir la pared casi vertical, no mucho más tarde tenemos que hacer uso de una escalera de hierro y bajar de espaldas para superar otro desnivel del terreno, ¡qué precisión en cada escalón para que el pie no resbale! Han sido unas 11 horas en total y 18 km.
5º día: atravesamos un bosque hasta llegar al refugio Grey, esta vez tenemos vistas de la parte delantera del glaciar y podemos tocar el agua congelada del lago Grey. Hoy es un día de descenso, salvo en algunos tramos de ascenso por otra ladera, rocosa y con fuertes vientos, a lo largo del lago. Vemos cascadas y pequeñas lagunas. La parte final es espectacular: pasar del paisaje frío y gris del glaciar al valle florecido que desemboca en el lago Pehoé, de un azul intenso. Comemos en el refugio Paine Grande y seguimos 2 horas más hasta llegar al campamento Italiano. Ya nos encontramos en el recorrido del parque llamado “la W”, el que la mayoría de la gente hace. Han sido unas 8 horas y 22’6 km.
6º día: dos horas y media de ascenso por el valle del Francés, por una montaña rocosa y con un fuerte viento, hasta llegar al campamento Británico y al mirador de los Cuernos (unas montañas rocosas). Un enclave “de postal”, rodeados de montañas con algunas cumbres nevadas y el paso de un río caudaloso entre ellas. Esta etapa nos ha servido de descanso y recuperación de los dos últimos duros días: hemos hecho todo el recorrido sin mochila, ya que volvemos a dormir en el mismo campamento (el campamento italiano). En el camino de vuelta hemos visto algunas avalanchas de nieve que caían por las montañas. Han sido unas 4’5 horas y 15 km de recorrido.
7º día: pasamos por un sendero con el lago Nordenskjöld a nuestra derecha y las vistas de los Cuernos a nuestra izquierda. Seguimos ascendiendo y el paisaje cambia de nuevo: del verde-turquesa del lago a la ladera oscura y rocosa del profundo valle Ascencio. Pasamos por el campamento Chileno pero seguimos hasta llegar al campamento Torres, subiendo por un bosque lleno de escalones y cruzando varias veces el río por puentes hechos de troncos. Montamos la tienda y subimos al mirador de Las Torres. Es espectacular. Un lago verde coronado por las tres altas torres rocosas, aún con algo de nieve, y rodeados de enormes rocas. Han sido unas 10 horas y unos 17 km.
8º día: hay que presenciar el amanecer en las Torres para ver el cambio de tonalidades que el sol refleja en las rocas, y para ello hay que empezar a subir a las 5 de la mañana aproximadamente, aún de noche. No hay mucha suerte, las nubes tapan el sol, pero aún así, ha valido la pena volver a subir aquí. Ahora nos esperan 5 kilómetros de descenso en 2 horas hasta llegar a la hostería y 7’5 km en 2 horas más hasta llegar a la entrada, donde el bus nos llevará de vuelta a Puerto Natales. A nuestras espaldas quedan las increíbles vistas de las Torres.
No nos extraña nada que Torres del Paine sea unos de los parques con más renombre de toda Sudamércia. Ha sido un trekking increíble, el más largo y duro que hemos hecho hasta ahora (sobre todo por el peso), pero con una recompensa en cada etapa. Hemos comprobado que si hay ganas e ilusión, el cuerpo aguanta lo que le eches. Nos llevamos un muy buen recuerdo y buenas amistades que hemos hecho durante su recorrido.

Torres del Paine
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